lunes, 23 de octubre de 2017

Sobre los orígenes y los fines del estado. Teorías políticas modernas

Maquiavelo
1469-1527



Maquiavelo nace en Florencia en 1469, de familia noble, y recibe una educación esmerada. Participa activamente en la vida política hasta los 44 años, dedicándose entonces a la teoría política. Su obra más importante es "El Príncipe". Maquiavelo se interesó fundamentalmente por presentar la mecánica del gobierno, prescindiendo de las cuestiones morales, y formulando los medios por los cuales el poder político puede ser establecido y mantenido. En la medida en que el fin del Estado es garantizar la seguridad y el bienestar, el gobernante tiene derecho a valerse de medios inmorales para la consolidación y conservación del poder. El pensamiento de Maquiavelo está dominado por el realismo político: se ha de analizar el acto político puro, sin connotaciones trascendentes o morales. Este acto sólo es válido si resulta eficaz. Mediante este análisis pretende alcanzar las leyes inmutables y necesarias que rigen la historia del hombre, puesto que ésta se repite inexorablemente, pudiendo deducirse así lo que será la historia futura de la humanidad.
En este contexto, le resulta especialmente interesante el análisis de la personalidad del político. El político ha de ser una persona hábil, capaz de manipular situaciones valiéndose de cualquier medio; ha de poseer destreza, y una equilibrada combinación de fuerza y tesón, además de intuición para sortear los obstáculos que se le presente y una carencia total de escrúpulos. Ha de ser además capaz de actuar según los cambios momentáneos, buscando apoyos o forzando traiciones según las circunstancias. En consecuencia, el político no debe poseer virtud alguna, pero ha de estar en condiciones de simular poseerlas todas, lo que supone actuar con absoluta indiferencia ante el bien y el mal (amoral) con absoluto despotismo.
Respecto a las formas de gobierno, Maquiavelo considera la República como la mejor forma de gobierno posible, lo que parece difícilmente conciliable con su doctrina del despotismo político anteriormente expuesta. No obstante, el despotismo estaría justificado sólo como paso previo a la ordenación del Estado sobre el que se establecería la República. El despotismo político sería entonces un mal menor que conllevaría la posibilidad de establecer un gobierno republicano, es decir, un gobierno de la mayoría. El gobernante es bueno, es decir, justificable, por su eficacia, no por sus connotaciones ético-religiosas. No se trata de describir estados ideales, sino de gobernar estados reales. En definitiva, la "modernidad" de Maquiavelo parece radicar en el énfasis que puso en el Estado como un cuerpo soberano que mantiene su vigor y unidad mediante una política de fuerza, aunque no elaboró ninguna teoría sistemática e ni se preocupó tampoco nunca de hacerlo.


Tomás Moro
1478-1535

Político y humanista inglés, Accedió al Parlamento Inglés, donde se hizo notar por sus posturas audaces en contra de la tiranía.  Fue amigo del rey Enrique VIII, lo ayudó a conservar la unidad de la Iglesia de Inglaterra. Sin embargo, cuando este rompió las relaciones con el Papado Moro no apoyó su decisión.
Fue acusado de alta traición.  Permaneció en prisión en la Torre de Londres hasta ser decapitado el 6 de julio de ese mismo año.
Escribió una novela filosófica llamada  "Del estado ideal de una república en la nueva isla de Utopía":  ou –“ningún”– y topos–“lugar”-, lo que permitiría explicar el término utópico como “lo que no está en ningún lugar”.
El libro describe una isla llamada Utopía donde llega a desarrollarse una sociedad perfecta. Mientras realiza una crítica mordaz a las condiciones sociales y económicas de su época,  describe un Estado que contiene algunas ideas que reaparecen posteriormente en el socialismo.
No existe la explotación comercial ni diferencias sociales, tan solo una sociedad agrícola cuya unidad central es la familia. Todos los ciudadanos viven en casas idénticas y la propiedad de los bienes era comunitaria. No existe ni propiedad privada ni dinero. Los medios de vida están asegurados para todos por igual, teniendo en cuenta las preferencias de cada uno y dejando tiempo libre que se emplearía en objetivos culturales.
La Utopía de Tomás Moro, aun conteniendo aspectos ilustrados y prácticos, es ante todo una idealización de las sociedades cooperativas del pasado y, en algunos aspectos, se opone al avance de las fuerzas y tendencias que darán paso a la modernidad. Por otro lado, son las piedras angulares de la vida en Utopía la creencia de que la vida política y la moral no podrían ser disociadas.
Debido a su carácter ficticio e irrealizable, el término muchas veces es empleado de un modo peyorativo para referirse a las teorías que se consideran irrealizables, imposibles de concretar. Así, el socialismo, el anarquismo y otras teorías políticas han sido calificadas de utópicas, restándoles de este modo importancia y seriedad.
Sin embargo Tomás Moro sostenía: “Utopía es una república ideal, mas posible históricamente si la política se supedita a la moral, se elimina la propiedad privada, el ejército y la intolerancia”.


Thomas Hobbes
1588 - 1679
"El hombre es lobo para el hombre"


Filósofo ingles cuya obra es considerada como una de las fundamentales en la ruptura con la línea de la Edad Media y el inicio de la Modernidad. Sus descripciones de la realidad son tan brutales que sus libros fueron  quemados luego de haber sido tachado de ateo.
La filosofía política de Hobbes es una evidente reacción contra las ideas democráticas que a los ojos de Hobbes eran la causa del desorden y las guerras civiles en Inglaterra. Temía que la libertad condujera a la anarquía y el caos, por eso en su “Leviatán” (uno de los nombres bíblicos que se le dio al Diablo) fundamenta la necesidad de instaurar una monarquía absoluta que tenga que ser obedecida por todos sin excepción.  El problema que tenían los absolutistas en su momento era cómo fundamentar una monarquía sin recurrir a la iglesia y la religión, y Hobbes encontró la solución en la propia naturaleza humana.
En lo que Hobbes llama el estado natural, es decir, el estado en el que se encontraba el ser humano antes de la organización de la vida social, los seres humanos son iguales por naturaleza en facultades mentales y corporales, produciéndose, también de una forma natural, la compensación entre las deficiencias y las cualidades con las que la naturaleza ha dotado a cada cual. Cada ser humano busca su propia conservación, lo que da origen a la competición y a la desconfianza entre los seres humanos. En este estado natural no existen distinciones morales objetivas, por lo que dicha competición da lugar a un estado permanente de guerra de todos contra todos, en el que cada cual se guía exclusivamente por la obtención de su propio beneficio y, no existiendo moralidad alguna, no hay más límite para la obtención de nuestros deseos más que la oposición que podamos encontrar en los demás.
El estado natural, pues, es un estado de guerra permanente, el individuo depende para su seguridad de su propia fuerza e ingenio, no habiendo más límite para su acción que los que éstas le impongan, ni pudiendo esperar la colaboración de otros para conseguir sus propios objetivos. Tal concepción del estado natural es una consecuencia de la consideración previa negativa sobre la naturaleza del ser humano.
Sin embargo, hay aspectos en la naturaleza humana que posibilitan el acuerdo entre los hombres para formar un estado “artificialque asegure la consecución de dicha paz; estas son las “leyes de la naturaleza” que pueden ser descubiertas por la razón y que proveen al ser humano de un conjunto de normas -de egoísta prudencia- que hacen posible la salida del estado de natural.
La inseguridad a la que se ven sometidos los seres humanos en estado de naturaleza, y la razón, que comprende la existencia de leyes pero, al mismo tiempo, observa que dichas leyes no se cumplirán sin un poder coercitivo, público, respaldado por la fuerza y capaz de castigar a los infractores.
Por tanto, antes de que los nombres de lo justo o injusto puedan aceptarse, deberá haber algún poder coercitivo que obligue igualitariamente a los hombres al cumplimiento de sus pactos, por el terror a algún castigo mayor que el beneficio que esperan de la ruptura de su pacto y que haga buena aquella propiedad que los hombres adquieren por contrato mutuo, en compensación del derecho universal que abandonan, y no existe tal poder antes de que se erija una República.”
A diferencia de algunos animales, como las abejas y las hormigas, que viven de forma natural sociablemente, los seres humanos sólo pueden alcanzar esta convivencia social por medio de un pacto por el que se genera, simultáneamente, la sociedad civil y un poder común capaz de obligar a todos al cumplimiento del pacto suscrito. El pacto tiene lugar, pues, de cada hombre con cada hombre, "como si todo hombre debiera decir a todo hombre: autorizo y abandono el derecho a gobernarme a mí mismo, a este hombre, o a esta asamblea de hombres, con la condición de que tú abandones tu derecho a ello y autorices todas sus acciones de manera semejante".
Este poder común no puede hallarse dividido (contra la división de poderes) sino que ha de ser ejercido por "un hombre o una asamblea de hombres, que pueda reducir todas sus voluntades, por pluralidad de voces, a una sola voluntad”. Hay que hacer notar que el soberano no es parte del contrato, es decir, el contrato no se establece entre los súbditos y el soberano, sino exclusivamente entre los súbditos. De este modo Hobbes entiende que no hay obligación ninguna que limite la acción del soberano respecto a los súbditos.
Por lo demás, el contrato, la creación de la sociedad civil y del soberano son simultáneos, pues no podría surgir el contrato sin que surja simultáneamente un poder capaz de ponerlo en vigor.


John Locke
1632, 1704

Pensador británico, uno de los máximos representantes del empirismo inglés. Sin embargo se destacó especialmente por sus estudios de filosofía política, en los que sentó las bases del pensamiento político liberal. Fue el teórico de la «revolución inglesa». Su pensamiento ha ejercido una influencia decisiva en la constitución política del Reino Unido y la independencia de los Estados Unidos. Defendía la soberanía popular, el derecho a la rebelión contra la tiranía y la tolerancia hacia las minorías religiosas.
Locke partió de los principios del derecho natural al igual que Thomas Hobbes, considerando que el hombre vivía, en una época pretérita, en un estado de naturaleza en el que no existía ningún tipo de organización social ni política. Sin embargo, la visión que tiene Locke de este estado de naturaleza es menos catastrófica que en Hobbes ya que el hombre en esta situación o estado primitivo se regía por ciertas leyes naturales que le venían dadas por su razón. Estas leyes o derechos naturales son el derecho a la vida, a la libertad y la propiedad. 
Todos los hombres nacen libres, iguales e independientes. Por lo tanto ningún hombre tiene derecho a privar a otro de su libertad ni de hacerse con su vida. Dios ha dado la tierra en común a todos los hombres, sin embargo, en este estado de naturaleza existe el derecho de propiedad. Al trabajar la tierra el hombre se hace dueño de su fruto, y por lo tanto la tierra trabajada le pertenece. El derecho a la propiedad privada es según Locke un derecho "natural", al igual que el derecho a la vida y la libertad. 
Por otro lado, Locke establece ciertos límites para evitar la acumulación de bienes: 
"Cada uno tiene derecho a todo aquello que pueda adquirir mediante su propio trabajo, y nada más. En segundo lugar, cada uno tiene derecho a adquirir todo aquello que pueda consumir nantes de que se estropee, y nada más. Y cada uno tiene derecho a acumular siempre que deje en cantidad suficiente y de la misma calidad para los demás"
En el estado de naturaleza se impone entre los hombres el respeto mutuo de estos derechos, quedando limitados por los derechos de los demás. De ahí que no vivan en una guerra de todos contra todos ya que los individuos poseen el derecho a castigar a los infractores de estos derechos.
Los hombres, para Locke no son necesariamente buenos, ya que pueden violar los derechos de los demás; pero tampoco son necesariamente malos, porque cuentan con una "ley moral natural" descubierta por la razón que les impone límites a su conducta.
El problema que existe en el Estado de Naturaleza es que no hay una organización política que garantice el ejercicio de los derechos naturales y la aplicación de sanciones racionales y justas a los infractores. De ahí la necesidad del contrato social, por el cual todos los hombres deciden libremente vivir en una sociedad civil, organizada políticamente. 
Según Locke el "contrato social" es entre los individuos y los gobernantes. Por lo tanto La cesión de derechos que hacen los individuos es revocable y los políticos deben de actuar siempre en función del bien público y ser controlados por los ciudadanos. El poder político tiene un mandato popular y es responsable ante el pueblo del desempeño de su misión.
Además Surge la necesidad de que el poder del Estado se divida con el fin de limitar el poder del monarca o de aquél que ejerza el poder ejecutivo. Por lo tanto propone la división de poderes: el poder el legislativo (que incluye al judicial) y el poder ejecutivo, que debe estar vigilado y subordinado al primero.
El estado según Locke debe ser independiente del poder de la iglesia y no debe intervenir en cuestiones económicas. Su único fin es garantizar los derechos de los individuos, sobre todo el derecho a la libertad y a la propiedad privada.
El resultado es la creación de una Democracia Representativa.


ROUSSEAU
1712-1778

"El hombre nace libre, pero en todas partes se encuentra encadenado"


Nació en Ginebra. Huérfano de madre, pronto comenzó una vida de peregrinaje por distintas ciudades ejerciendo distintos trabajos. Su interés musical le llevó a París, donde contactó con los enciclopedistas. A partir de 1750 su fama se extendió por Europa a través de sus distintas obras siendo estas prohibidas en diferentes países. Sus ideas influyeron en gran medida a la Revolución francesa.
Rechazó la idea de progreso ilustrada sosteniendo que la ciencia, la técnica, las instituciones políticas y en general eso que llamamos cultura y civilización no mejoran al hombre, sino que son el origen de la desigualdad entre los hombres, corrompen su inocencia y bondad naturales y tienden hacerlo más infeliz. Tras su apariencia refinada y culta, la sociedad es un puro artificio que ha hecho peor al ser humano enseñando el lujo y el goce y desvalorizando las cualidades morales.
EL gran aporte de Rousseau al pensamiento político es su teoría del contrato social con la que pretende explicar cuál pudo haber sido el origen del Estado.
Para explicar cómo era el ser humano antes de la aparición de la sociedad y del Estado Rousseau elabora la hipótesis del “buen salvaje”. El hombre en estado de naturaleza es un bruto feliz con dos tendencias naturales, el instinto de supervivencia y la compasión, un sentimiento que lleva al ser humano a evitar el sufrimiento innecesario a los demás, es bueno y es pacífico.
Al aparecer la propiedad privada el hombre natural perdió su inocencia porque con ella aparecieron las desigualdades sociales. Éstas son el resultado de la capacidad de algunos de adueñarse de los recursos naturales y reducir a los demás a una situación de dependencia económica.
En este punto, los propietarios se convencen y convencen a los demás de la necesidad de crear una sociedad política fundada en la propiedad y en una autoridad que la defienda.
Este es el origen del estado moderno que basado en el derecho a la propiedad privada, ha legitimado la desigualdad y la injusticia, corrompiendo la naturaleza del hombre.
Sin embargo Rousseau no plantea volver al estado primitivo, sino realizar un nuevo pacto o contrato social con el que los hombres recobren la libertad e igualdad perdidas. Es el pueblo, mediante la ratificación de la voluntad general, el único calificado para establecer las leyes que condicionan la asociación civil, ya que por naturaleza todos somos iguales y ningún hombre tiene autoridad sobre otro; sólo puede ser legítima aquella autoridad que surja de un acuerdo entre los hombres.


Marx 
1818- 1883

 “Los filósofos simplemente han interpretado el mundo de modos distintos, ahora se trata de cambiarlo.”


Filósofo, historiador, sociólogo y economista alemán de origen judío. Predicó el socialismo y el comunismo. Sus ideas ejercieron una gran influencia sobre los movimientos sociales del siglo XX, como los de Rusia, China y Cuba. La filosofía de Marx suele definirse como "materialismo histórico". Ello se debe a que Marx pensaba que son las condiciones materiales de la sociedad las que deciden cómo pensamos. Para entender al hombre y su historia, es imprescindible el estudio de las condiciones materiales en las que vive, es decir, las condiciones económicas, políticas y sociales. El verdadero motor de la historia no son las voluntades individuales de las personas, ni las ideas -muchos menos la voluntad divina- sino los modos de producción y de explotación o, en otras palabras, la lucha de clases. Las ideas filosóficas, religiosas, sociales, todo el mundo cultural y espiritual han sido siempre las ideas de las clases dominantes. Por eso el esfuerzo de Marx estuvo dirigido a generar la "conciencia de clase". En su famoso Manifiesto comunista dice: "el proletariado no tienen nada que perder, excepto sus cadenas. Tiene un mundo que ganar. Proletarios del mundo entero uníos". Él creía que el capitalismo iba a llegar a su fin, porque es autodestructivo, pero este proceso puede acelerarse por medio de la revolución del proletariado. Los obreros deben adueñarse de los medios de producción y someter a la burguesía. Con el tiempo la "dictadura del proletariado" sería sustituida por una sociedad sin clases, lo que Marx llamó "comunismo"



Marx: el materialismo histórico. Base y superestructura.
Jostein Gaarder;  "El Mundo de Sofía” 


-¿Dijiste que era un «materialista histórico»?
-No era un «materialista filosófico», como los ato­mistas de la Antigüedad y el materialismo mecanicista de los siglos XVII y XVIII, pero pensaba que en gran medida son las condiciones materiales de la sociedad las que deciden cómo pensamos. También para la evolución histórica son decisivas las condiciones materiales.
–Bastante diferente al «espíritu universal» de Hegel.
–Hegel había señalado que la evolución histórica se mueve hacia adelante por una tensión entre contrastes, que a su vez es sustituida por un cambio brusco. Esta idea es continuada por Marx. Pero según Marx, Hegel lo expre­saba al revés (...) A la fuerza que impulsa la Historia hacia adelante, Hegel la llamaba «espíritu universal». Es esto lo que, según Marx, es poner las cosas al revés. Él quería mostrar que los cambios materiales son los decisivos
(...) A estas condiciones materiales, económicas y so­ciales de la sociedad, Marx las llamó base de la sociedad. A cómo se piensa en una sociedad, qué clase de institucio­nes políticas se tienen, qué leyes y lo que no es menos im­portante, qué religión, moral, arte, filosofía y ciencia, Marx lo llama supraestructura de la sociedad.
-Base y supraestructura, entonces.
-Ahora alcánzame el templo griego, por favor
-Aquí lo tienes.
-Esto es una copia reducida del viejo templo del Par­tenón de la Acrópolis (...) Ves que el edificio tiene un tejado muy elegante y elaborado. Puede incluso que en lo primero que uno se fije sea en el propio tejado y en la fachada. Eso es lo que po­dríamos llamar la «supraestructura». Pero el tejado no pue­de flotar en el aire.
–Está sostenido por columnas.
–Todo el edificio tiene ante sí un sólido fundamento, o una «base», que soporta toda la construcción. De la mis­ma manera Marx opinaba que las condiciones materiales levantan, en cierto modo, todo lo que hay de pensamientos e ideas en la sociedad. En este sentido la supraestructura de una sociedad es el reflejo de la base de la misma. (...)
–Entiendo. ¿Pero vas a decir algo más sobre el tem­plo?
–Sí, un poco más. Estudia detenidamente la base del templo e intenta describírmela.
–Las columnas reposan sobre una base que consta de tres niveles o escalones.
–De la misma manera también podemos distinguir tres niveles en la base de la sociedad. Lo más básico es lo que podemos llamar «condiciones de producción» de la sociedad, es decir las condiciones y los recursos naturales que existen en la sociedad, todo aquello que tiene que ver con el clima y las materias primas. Todo esto constituye los cimientos de la sociedad, y estos cimientos ponen límites clarísimos sobre qué tipo de producción puede tener esta sociedad. Y con ello, también se ponen límites muy claros sobre qué tipo de sociedad y qué tipo de cultura se puede llegar a tener en general.
–Por ejemplo no se pueden pescar arenques en el Sahara, y tampoco se pueden cultivar dátiles en el norte de Noruega.
–Justo. Lo has entendido. Pero también hay mucha diferencia entre la manera de pensar de la gente de una cultura nómada y la de un pueblecito pesquero del norte de Noruega. El siguiente nivel abarca las «fuerzas producti­vas» que existen en la sociedad. Marx se refiere con esto a la clase de herramientas y máquinas que se tienen.
–Antiguamente se pescaba con barcas de remo, hoy se pesca con grandes barcos de arrastre.
–Ya estás tocando el siguiente nivel de la base de la sociedad, es decir quién es el propietario de los medios de producción. A la propia organización del trabajo, es decir; a la división del trabajo y a las relaciones de propiedad, Marx las llamó relaciones de producción de la sociedad.
Entiendo.
–Hasta aquí podemos concluir y decir que es el modo de producción de una sociedad el que decide las condiciones políticas e ideológicas que hay en esa socie­dad. No es una casualidad que hoy en día pensemos de un modo algo distinto, y que tengamos una moral distinta a la que existía en una antigua sociedad feudal. 
–Entonces Marx no creía en un derecho natural vi­gente en todos los tiempos.
–No, la cuestión de lo que es moralmente correcto es, según Marx, un producto de la base de la sociedad. No es, por ejemplo, una casualidad el que en las viejas socie­dades campesinas fueran los padres los que decidieran con quién se iban a casar sus hijos, ya que entraba en juego la cuestión de quién iba a heredar la granja. En una ciudad moderna las relaciones sociales son distintas. Aquí te pue­des encontrar con tu futuro esposo o esposa en una fiesta o en una discoteca, y si uno está suficientemente enamo­rado, encontrará, de alguna manera, un sitio donde vivir.
–Yo nunca hubiera consentido que mis padres deci­dieran con quién tengo que casarme.
–No, porque tú también eres hija de tu época. Marx señaló además que, por regla general, es la clase dominante de una sociedad la que decide lo que es bueno y lo que es malo. Porque toda la Historia es una historia de lu­chas de clases. Es decir, que la Historia trata, sobre todo, de quién va a ser propietario de los medios de producción.
- hoy se pesca con grandes barcos de arrastre.
–Ya estás tocando el siguiente nivel de la base de la sociedad, es decir quién es el propietario de los medios de producción. A la propia organización del trabajo, es decir; a la división del trabajo y a las relaciones de propiedad, Marx las llamó relaciones de producción de la sociedad.
-Entiendo.
–Hasta aquí podemos concluir y decir que es el modo de producción de una sociedad el que decide las condiciones políticas e ideológicas que hay en esa socie­dad. No es una casualidad que hoy en día pensemos de un modo algo distinto, y que tengamos una moral distinta a la que existía en una antigua sociedad feudal.


La Lucha de Clases y el progreso de la historia

–En todas las fases de la Historia ha habido, según Marx, un antagonismo entre las dos clases sociales domi­nantes. En la sociedad de esclavitud de la Antigüedad, el antagonismo estaba entre el ciudadano libre y el esclavo; en la sociedad feudal de la Edad Media entre el señor feu­dal y el siervo; y más adelante entre el noble y el burgués. Pero en la época del propio Marx, en lo que él llama una sociedad burguesa o capitalista, los antagonismos están ante todo entre el capitalista y el obrero o proletario. Exis­te, pues, un antagonismo entre los que poseen y los que no poseen los medios de producción. Y como la «clase supe­rior» no quiere ceder su predominio, un cambio sólo pue­de tener lugar mediante una revolución (...)
En el sistema capitalista el obrero trabaja para otro. Así el trabajo se convierte en algo fuera de él. El obrero es un extraño a su propio trabajo y por tanto también se con­vierte en un extraño a si mismo. Pierde su propia realidad humana. Marx dice con una expresión hegeliana que el obrero se siente alienado.
–Yo tengo una tía que lleva veinte años en una fá­brica empaquetando bombones, de modo que no me cues­ta nada entender lo que dices. Dice que odia tener que ir al trabajo todas las mañanas.
–Pero si odia su trabajo, Sofía, entonces, en cierta manera, también debe de odiarse a sí misma.
–Desde luego, odia los bombones.
–En la sociedad capitalista el trabajo está organiza­do de manera que el obrero está realizando, en realidad, un trabajo de esclavo para otra clase social. Así, el obrero transfiere su propia fuerza laboral, y con ello toda su exis­tencia humana, a la burguesía.
–¿Tan terrible es?
–Estamos hablando de Marx. Tenemos que tener pre­sentes las condiciones sociales existentes a mediados del si­glo pasado. Y la respuesta es un sonoro «sí». El obrero tenía fácilmente una jornada laboral de doce horas, en unas frías naves de producción. La paga era a menudo tan escasa que también tenían que trabajar los niños y las mujeres que aca­baban de dar a luz. Todo esto llevó a condiciones sociales indescriptibles. En algunos lugares, parte del salario se pa­gaba en forma de aguardiente barato, y muchas mujeres se veían obligadas a prostituirse. Los clientes eran los «señores de la ciudad». En pocas palabras: precisamente mediante lo que sería la marca de nobleza del hombre, es decir, el tra­bajo, al obrero se le convertía en un animal.
-Pero el capitalismo es una etapa de la historia que será superado, porque el capitalismo es un sistema autodesctructivo, no tiene una dirección racional. Los capitalistan ganan cada vez más, para competir abaratan los costos, compran maquinarias, bajan los sueldos. Los trabajadores ganan cada vez menos y no pueden comprar los productos. La revolución es inminente-

-«A la propiedad privada capitalista le ha llegado su hora», dice Marx. Pronto nos encontraremos en una situación revolucionaria.
–Entiendo.
–Para resumir, acaba con que se levantan los proleta­rios asumiendo la propiedad de los medios de producción.
–¿Y entonces qué pasa?
–Durante un cierto período tendremos una nueva «sociedad de clases» en la que los proletarios mantendrán sometida por la fuerza a la burguesía. A esta etapa Marx la llamó dictadura del proletariado. Pero tras un período de transición, la dictadura del proletariado será sustituida por una «sociedad sin clases», o comunismo. En esta sociedad los medios de producción serán propiedad de «todos», es decir del propio pueblo. En una sociedad así cada uno «rendirá según su capacidad y recibirá según su necesi­dad». Además ahora el trabajo pertenecerá al propio pue­blo y cesará la «alienación» capitalista.




Marx y el hombre alienado

Adolfo Carpio, Principios de Filosofía, Cap. XII, El Materialismo Histórico, Marx –adaptación-



Unos de los conceptos más emblemáticos de Marx es el de enajenación. Este a la vez, viene unido de una concepción muy particular que tenía  del trabajo y del propio hombre. En esta entrada proponemos un análisis de estos conceptos a partir de la lectura del capítulo que dedica A. Carpio sobre la filosofía de Marx, y algunos fragmentos de los Manuscritos Económicos Filosóficos  y El Capital, del propio Marx. 
Según Marx  lo que diferencia al hombre de los animales es el trabajo:
“el hombre mismo se diferencia de los animales a partir del momento en que comienza a producir sus medios de vida.”
Es cierto que también el animal "trabaja", pero el trabajo humano está acompañado de conciencia, es un trabajo social y se realiza en un proceso histórico, nada de esto acontece en el animal, porque, ante todo, carece de conciencia. En El capital  se lee:
"Pero lo que de antemano distingue al peor arquitecto de la mejor abeja es que aquél ha construido la célula en la cabeza antes de construirla en la cera."
La diferencia, entonces, entre el trabajo humano y esa actividad que puede llamarse trabajo animal, consiste en que aquél está siempre precedido por una idea o representación (...) El trabajo consistirá en la objetivación o exteriorización en la naturaleza de la representación que el hombre tenga en su conciencia. Por lo tanto el hombre por medio del trabajo "se contempla a sí en un mundo creado por él".
De modo que el trabajo no puede reducirse a la mera actividad "económica", a simple medio para mantener la vida orgánica, sino que es, por el contrario, un modo de desarrollarse plenamente. Pero si, en cambio, el trabajo se rebaja a mero medio para la vida, la esencia del hombre se invierte, el hombre sealiena.
Alienado viene de Alien y significa significa "ajeno". Marx quiere decir entonces que el hombre  se vuelve ajeno a sí mismo en cuanto toma el trabajo como un mero medio de subsistencia,  porque vivedesconociendo su propia esencia.
Hay en primer lugar, una enajenación del trabajador respecto a su propia actividad, porque siente que no le pertenece, cuando en realidad el trabajo es aquello que lo distingue de los animales. En segundo lugar, el trabajador está alienado respecto del producto de su trabajo, ese producto no le pertenece a él, sino al capitalista, que al ser dueño de los medios de producción se adueña del producto de su trabajo. Aquello que el trabajador produce no le es propio, sino ajeno.
En los Manuscritos Económicos Filosóficos Marx dice:
"El obrero se siente obrando libremente en sus funciones animales, en el comer, beber y engendrar (…) en cambio en sus funciones humanas se siente como un animal”.
Es decir, el capitalismo produce una inversión en la esencia del ser humano que en el único momento que se siente libres es cuando huye del trabajo. Pero solo tiene tiempo para realizar actividades animales: comer, tener relaciones, dormir...Las consecuencias según Marx son las siguientes:
“El trabajador no se afirma, sino que se niega; no se siente feliz, sino desgraciado; no desarrolla una libre energía física y espiritual, sino que mortifica su cuerpo y arruina su espíritu. Por eso el trabajador sólo se siente en sí [como en su propio hogar], fuera del trabajo, y en el trabajo fuera de sí. Está en lo suyo cuando no trabaja y cuando trabaja no está en lo suyo. Su trabajo no es, así, voluntario, sino forzado, trabajo forzado. Por eso no es la satisfacción de una necesidad, sino solamente un medio para satisfacer las necesidades fuera del trabajo. Su carácter extraño se evidencia claramente en el hecho de que tan pronto como no existe una coacción física o de cualquier otro tipo se huye del trabajo como de la peste.”
 Al huir del trabajo huye también de su esencia humana, de su poder creador. Esta alienación opera de modo tal que las relaciones sociales se deforman o pervierten, porque en lugar de ser relaciones entre personas, se convierten en relaciones entre cosas, los hombres pasan a ser instrumentos, "engranajes" de una gran maquinaria.  Como la actividad propiamente humana –el trabajo-, en lugar de constituir un fin, ha pasado a ser nada más que un medio para producir mercancías, ella misma se ofrece como una mercancía más, es decir que el hombre mismo se convierte en mercancía.

Esta situación está representada en la famosa película "Tiempos Modernos" de Charles Chaplin.   En una de las escenas más famosas se puede ver cómo un trabajador alienado por su trabajo termina "confundiéndose" literalmente con la máquina.
Un segundo film que proponemos para reflexionar sobre cómo el capitalismo ha transformado las relaciones humanas, deshumanizandolas, es el cortometraje animado "el empleo", de Santiago 'Bou' Grasso





sábado, 21 de octubre de 2017

Nietzsche y la Voluntad de Poder


"Es una fuerza que se encuentra en todas partes, es una y múltiple" (VP)


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“¿Queréis un nombre para este mundo? ¿Una solución para todos los enigmas? ¿Una luz también para vosotros, los más ocultos, los más fuertes, los más impávidos, los más de media noche? ¡Este mundo es la voluntad de poder, y nada más! ¡Y también vosotros mismos sois esa voluntad de poder, y nada más!" (VP)

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“Un impulso a acercarse a algo o a separarse de algo, sin un sentimiento de querer lo provechoso y evitar lo nocivo, no existe en el hombre” (HH,32)


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"los filósofos deberían pensárselo bien antes de afirmar que el instinto de autoconservación es el instinto cardinal de in ser orgánico. Algo vivo quiere, antes que nada, dar libre curso a su fuerza -la vida misma es voluntad de poder- (MABM,13)


"La mayor parte del pensar consciente de un filósofo está guiada de modo secreto por sus instintos (…) También detrás de toda lógica y de su aparente se encuentran valoraciones.” (MABM, 3)

"La filosofía es ese instinto tiránico mismo, la más espiritual voluntad de poder, de «crear el mundo» , de ser causa prima (causa primera)" (MABM, 9)



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«Voluntad de verdad»: ¿es así como llamáis vosotros, los más sabios, a cuanto os impulsa e inflama? Voluntad de volver pensable todo lo que existe: ¡así llamo yo a vuestra voluntad!
Queréis hacer pensable cuanto existe: pues, con justificada desconfianza, dudáis de que sea ya pensable. Mas todo lo existente debe amoldarse y plegarse a vosotros: ¡así lo decreta vuestra voluntad! Debe allanarse y someterse al espíritu, como espejo e imagen reflejada de éste. ¡Así es vuestra voluntad, sapientísimos, una voluntad de poder! Hasta cuando habláis del bien y del mal, y de las valoraciones. Queréis crear un mundo ante el que podáis arrodillaros: ésa es vuestra última esperanza y vuestra última embriaguez.


"En todos los lugares donde encontré seres vivos encontré 
de poder; e incluso en la voluntad del que sirve encontré 
voluntad de ser señor." (AHZ)



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“Suponiendo que ninguna otra cosa este «dada» realmente sea nuestro mundo de apetitos y pasiones, suponiendo que nosotros no podamos descender o ascender a ninguna otra «realidad» más que justo a la realidad de nuestros instintos, - pues pensar es tan sólo un relacionarse esos instintos entre sí- (…) hay que atreverse a hacer la hipótesis de que, en todos aquellos lugares donde reconocemos que hay «efectos», una voluntad actúa sobre otra voluntad, - de que todo acontecer mecánico, en la medida en que en él actúa una fuerza, es precisamente una fuerza de la voluntad, un efecto de la voluntad. - Suponiendo, finalmente, que se consiguiese explicar nuestra vida instintiva entera como la ampliación y ramificación de una única forma básica de voluntad, - a saber, de la voluntad de poder, como dice mi tesis - ; suponiendo que fuera posible reducir todas las funciones orgánicas a esa voluntad de poder (…) el mundo visto desde dentro, el mundo definido y designado en su «carácter inteligible», - sería cabalmente «voluntad de poder» y nada más. –" (MABM, 36)






Una síntesis:

No aspira ni persigue poder, no lo desea en modo alguno; únicamente trata, por su deseo irrefrenable, por su instinto ciego e irracional, de establecer nuevos valores. Lo que quiere una voluntad no es un objeto, un objetivo, un fin.

Su anhelo más directo y profundo no es el de apoderarse de algo o alguien, de dominar, de subyugar, lo que quiere la voluntad no es más que un impulso conducente a lograr su propia elevación, su autoafirmación y autodesarrollo, el despliegue  y el incremento de fuerzas.

Es la fuerza expansiva de la vida, es el instinto más originario de todo lo viviente que lucha por ser más.

“Cualquier fuerza impulsora es voluntad de poder, toda fuerza creativa es la esencia misma del ser, y que, como principio afirmador, está situado más allá del bien y del mal”  (Antoni Martinez Riu)


La influencia de Schopenhauer en el concepto de voluntad de Nietzsche


La voluntad y el deseo (o querer)

El autor de El mundo como voluntad y representación devela el agobio del querer y el sometimiento al que el deseo somete al hombre. Tal es así que se acerca al estoicismo cuando dice:
"El dolor no brota de no tener. Brota de querer tener y sin embargo no tener. El querer es la conditio sine qua non para que el dolor sea eficaz. La enseñanza más importante del estoicismo como ética de la razón pura es desprenderse todo lo posible del querer."
Da la impresión de que Schopenhauer preferiría la muerte a una vida atada por completo al acontecimiento de los impulsos que mueven a la vida misma a persistir.


La voluntad de dominio como esencia del mundo/vida

Pero volviendo a su concepto de voluntad, sabemos que esta no solo está presente en el hombre sino que está presente en todas las cosas, según Schopenhauer es la esencia última del universo:

“Todo lo que apetecemos coger se nos resiste; todo tiene una voluntad hostil, que es preciso vencer. En la vida de los pueblos no nos muestra la historia sino guerras y sediciones: los años de paz sólo parecen cortas pausas, entreactos que surgen una vez por casualidad. Y asimismo, la vida del hombre es un perpetuo combate, no sólo contra males abstractos, la miseria o el hastío, sino contra los demás hombres. En todas partes se encuentra un adversario. La vida es una guerra sin tregua, y se muere con las armas en la mano.”
La apetencia, el deseo, la búsqueda de dominio y de superación toda resistencia, ese costado bélico de la vida, hacen ecos luego en la filosofía de Nietzche, que si bien se aleja de toda metafísica en el Zaratustra dice: 
"En todos los lugares donde encontré seres vivos encontré voluntad de poder; e incluso en la voluntad del que sirve encontré voluntad de ser señor."
Claramente la voluntad busca dominar, mandar, ordenar, y esto se puede hacer desde cualquier posición. Incluso el esclavo es capaz de mandar. Para ejercer el poder no es necesario "llegar al poder", estar en una situación privilegiada. El poder es algo que se ejerce incluso cuando se obedece.


La voluntad como fuerza irracional

Otra característica de la voluntad, que ambos autores comparten es su costado irracional. Para Schopeahuer es una fuerza irracional, un querer por el querer mismo, sin meta ni finalidad. Nietzsche se aferra a esta idea y denuncia el trasfondo irracional incluso allí donde pretende prevalecer la lógica:
"La mayor parte del pensar consciente de un filósofo está guiada de modo secreto por sus instintos (…) También detrás de toda lógica y de su aparente se encuentran valoraciones.”

La voluntad busca la superación

Pero¿qué quiere la voluntad? ¿Acaso esta fuera irracional no tiene un objeto, una búsqueda, un fin? No. La voluntad no tiene ningún objeto, no tiene meta, no tiene fin ni descanso. Lo que quiere la voluntad es querer. Porque lo que quiere en este momento ya no lo querrá luego.  Lo que busca la voluntad, en el fondo, es vencer resistencias, lo que busca es su propio acrecentamiento.

Todo aquello que se le resiste es lo que aumenta su voluntad, lo que permite su crecimiento, su desarrollo; el cual implica cambio y superación. Esta idea de la voluntad de poder ya la encontramos en Schopenhauer:

“Del mismo modo que un arroyo corre sin remolinos mientras no tropieza con obstáculos, así es la naturaleza humana. Como en el caso de la vida animal, la vida corre inconsciente y desatenta cuando nada se opone a la voluntad. Si se despierta la atención es porque la voluntad fue entorpecida y se produjo un choque. Todo lo que se levante ante nuestra voluntad, todo lo que se opone a ella o la resiste, es decir, todo lo que hay de desagradable o doloroso, lo sentimos de inmediato y de manera muy clara.”

El dolor, como parte esencial de la vida está presente en las primeras obras de Nietzsche, en su mirada trágica del mundo. Sin embargo Nietzsche vence el amargo pesimismo de su maestro. La solución no está en la renuncia, sino en la afirmación, incluso del propio dolor y del propio pasado:


"El valor es, en efecto, el mejor matador, —el valor que ataca: pues todo ataque se hace a tambor batiente.
Pero el hombre es el animal más valeroso: por ello ha vencido a todos los animales. A tambor batiente ha vencido incluso todos los dolores; pero el dolor por el hombre es el dolor más profundo. 
(...) Pero el valor es el mejor matador, el valor que ataca: éste mata la muerte misma, pues dice: “¿Era esto la vida? ¡Bien! ¡Otra vez!”


jueves, 21 de septiembre de 2017

La existencia de Dios como problema filosófico

"Es verdad, que un poco de filosofía inclina a la mente del hombre al ateísmo; pero la profundidad en la filosofía lleva a la mente del hombre a la religión." Francis Bacon 
El problema de la existencia de Dios no solo es un tema religioso, ha sido uno de los grandes problemas de la filosofía, e incluso de la ciencia, que ha pretendido arrojar algunas ideas al respecto. 

Pensemos en los primeros filósofos griegos, que buscaban el Arjé -el origen del universo- en los elementos de la naturaleza, como Tales de Mileto, que lo encontraba en el agua. Pensemos también en la causa primera de Aristóteles, o en el logos de los estoicos, asociado a la naturaleza y el destino. Para ellos Dios, el logos, o el universo, era entendido como una enorme estructura de causas y consecuencias en donde todo ocurría por necesidad. Esta concepción de Dios ligada a la naturaleza o el universo fue conocida como "panteismo".

No siempre se ha pensado en Dios como un ser creador. Para los estoicos el mundo era eterno, no había sido creado. Pero tenía una forma de ser, una razón y un modo de funcionar. Nada era por azar. Esto les permitía pensar que la razón humana podría comprender los secretos del universo. El hombre moderno no dejó de creerlo. 

Baruch de Spinosa, un filósofo judío excomulgado por la sinagoga y maldecido por hereje, retomó el panteísmo de los estoicos y sostuvo que Dios era la totalidad de las cosas, el conjunto de todo lo que existe visto en su unidad, en su perfección, en su infinitud y su eternidad. Una sustancia única que existe por sí misma y en la que todo lo demás existe en tanto parte de ella. Según sus propias palabras "todo lo que es, es en Dios, y nada puede ser ni ser conocido sin Dios". Las piedras, los animales, las estrellas, nosotros mismos somos atributos de Dios. 

Decía Spinosa: 
"Existen personas que imaginan un Dios con características humanas, con cuerpo y alma; sujeto a pasiones. Esto es inconcebible. Dios no puede tener forma humana porque esta es limitada, y tal aserto, aplicado a Dios es absurdo. Dios es infinito"
No deja de asombrar que uno de los grandes científicos modernos, Albert Einstein, haya declarado que tiene la misma concepción de Dios que Spinoza. De ahí su empeño en separar el concepto de Dios del de religión. En una escrito confiesa:
"No puedo imaginarme a un dios que premia y castiga a los objetos de su creación, cuyos propósitos han sido modelados bajo el suyo propio; un dios que no es más que el reflejo de la debilidad humana. Tampoco creo que el individuo sobreviva a la muerte de su cuerpo: esos no son más que pensamientos de miedo o egoísmo de lo mas ridículo."

Y también ha llegado a decir:
"El Dios judío es una tentativa de fundar sobre el miedo una ley moral, es una tentativa lamentable y deshonrosa".

Los grandes descubrimientos científicos mostraban que el universo era como una máquina perfecta, regida por leyes sumamente rigurosas. Otro científico que creía en Dios, a su manera, fue Newton, quien dijo:

"Este bellísimo sistema del sol, los planetas y los cometas solo podría proceder del consejo y el dominio de un Ser inteligente y poderoso"
Newton adhería a una postura filosófica muy popular en el ámbito intelectual de los siglos XVII y XVIII: el deísmo. Para los deístas la razón (y no la revelación o la fe) nos pueden demostrar la existencia de Dios, tal como lo creía Descartes.

Sin embargo la idea de Dios siempre tuvo sus detractores. Hume, como buen empirista pensaba que el único conocimiento posible era el que nos provee la experiencia, y que en el fondo este no tiene un fundamento más que la costumbre. Solo por el hábito, la costumbre, por la repetición de determinados hechos, inducimos leyes generales.

El escepticismo de Hume respecto a todo conocimiento es absoluto, más aún aquel que nos garantice la existencia de Dios, porque nosotros no tenemos una experiencia directa de Dios, no se nos presenta ante nuestros sentidos.

Pero sin embargo es una idea, y resulta que no todas las ideas son ciertas.
“La idea de Dios, refiriéndonos a un ser infinitamente inteligente, sabio y bueno, surge de la reflexión sobre las operaciones de nuestra propia mente, y de aumentar sin límites aquellas cualidades de bondad y sabiduría”

La idea de Dios es una Idea compleja compuesta por nuestra mente. Lo mismo sucede con la idea de ángel, la idea de una montaña de oro. Podemos formar una idea a partir de distintas impresiones ya conocidas, como la impresión de montaña y la impresión de oro, pero al fusionarlas formamos una idea que no podemos constatar en la realidad, de la cual no tenemos experiencia alguna. Explica el filósofo Gaarder:
"Tenemos, una idea «compuesta» que consta de algo infinitamente inteligente, algo infinitamente sabio y algo infinitamente bueno. Si nunca hubiéramos conocido la inteligencia, la sabiduría y la bondad, nunca podríamos haber tenido tal concepto de Dios. Quizás también esté en nuestra idea de Dios el que sea un «padre se­vero pero justo», es decir, una idea compuesta por «padre», «severo» y “justo». Después de Hume, muchos críticos de la re­ligión han señalado que el origen de esa idea de Dios puede encontrarse en cómo percibíamos a nuestro propio padre cuando éramos pequeños. La idea de un padre ha conducido a la idea de un «padre en el Cielo», se ha dicho." (Gaarder, El mundo de Sofía)

Kant tomó las críticas que Hume había hecho, no solo a la idea de Dios sino a varias ideas metafísicas, como la idea de Causa, o la Idea de Alma. Y a pesar de todas sus diferencias concluye como él que es imposible conocer a Dios. Y sin embargo no podemos dejar de pensar en él.

En uno de sus libros más importantes, la Crítica de la razón pura, dice:
“Tiene la Razón humana el singular destino, en cierta especie de conocimientos, de verse agobiada por cuestiones de índole tal que no puede evitarlas, porque su propia naturaleza las crea, y que no puede resolver, porque a su alcance no se encuentran”
Para Kant pensar la existencia de cualquier idea metafísica (Dios, alma, mundo) nos conduce a una antinomia. Una antinomia es un conflicto en el que la razón entra cuando pretende pensar aquello que no le es dado; al hacerlo puede pensar en dos posiciones totalmente contradictorias, con fundamentos totalmente válidos. Se puede demostrar racionalmente tanto que Dios existe como que Dios no existe, pero no se puede saber si realmente existe o no.

El hombre piensa lo absoluto; pero pensar no es conocer, puesto que para que haya conocimiento tiene que unirse al pensar la presencia del objeto, cosa que aquí no ocurre.


Por lo tanto, desde el punto de vista del conocimiento humano, no se puede afirmar la existencia de Dios. Sin embargo, por la misma razón, tampoco se la puede negar:
“¿De dónde y cómo puede uno deducir, por medio de la pura especulación de la razón, la evidencia de que no existe un ser supremo como fundamento primero de todo…? "
Por eso la conclusión de Kant no es pesimista, no cree que Dios no existe por no poder conocerlo. Por eso sostiene con cierto orgullo:
"Tuve que suprimir el saber para dejar sitio a la fe"
De todos los filósofos, Nietzsche fue el más crítico con la idea de Dios. Él dijo una de las frases más polémicas de la historia de la filosofía: "Dios ha muerto". Esto lo dijo en el siglo XIX y todavía hoy se sigue cuestionando su significado.

Lo primero que llama la atención de la frase de es que dice que Dios “ha muerto", con lo cual se supone que tiene que haber vivido. Pero ¿Cómo puede Dios vivir y luego morir? ¿Qué clase de Dios es este? o mejor aún ¿A qué se refiere con Dios?


La idea de Dios, según Nietzsche, es una ficción inventada por el hombre en su afán de dominio y sometimiento. Por eso puede morir, como toda idea creada por el hombre, como cualquier creación histórica.

De ahí esa afirmación irónica:
“¿Cómo? ¿Es el hombre sólo un error de Dios? ¿O Dios sólo un error del hombre?”
Sin embargo, no solo debe pensarse en Dios como ser sobrenatural, creador, o un juez supremo. Nietzsche no se refiere solamente al Dios cristiano, al Dios creado por las religiones. En el pensamiento de Nietzsche Dios es el garante de objetividad. Con lo cual al decir "Dios ha muerto" quiere decir que ya no es posible ningún tipo de objetividad. El conocimiento, filosófico, científico (no solo el mítico-religioso) no son más que productos de la voluntad humana por ordenar (y dominar) la realidad. Por lo tanto, la muerte de Dios significa, en palabras de Gustavo Santiago, "desautorizar todo aquello que pretenda colocarse por encima del hombre, para desde allí, ejercer su control"

Como vemos, no todos los filósofos concuerdan en su concepción acerca de Dios, y el problema que gira en torno a Dios no solo tiene que ver con su existencia o inexistencia, sino también con su concepto, con su utilidad y el valor que tiene para nuestra vida.