"Se dice que una de las cosas impulsa a los hombres a filosofar es la admiración, y si hay algo una que no deja de asombrarnos es el simple hecho de existir o, más aún, de que exista todo un mundo. ¿Cómo se creó el universo? ¿Cuál es el origen de todas las cosas? ¿Por qué existe el mundo, en lugar de no haber nada? Preguntas como estas son las que el hombre se ha hecho desde los orígenes de los tiempos. Sin embargo Las respuestas no siempre han sido filosóficas. Uno de los primeros intentos por satisfacer estas inquietudes los encontramos en los mitos."
Muy distintas son las respuestas de aquellos que fueran considerados los primeros filósofos griegos, conocidos como Jónicos (por ser de la región de Jonia) o “naturalistas”. Estos se alejaron de estas explicaciones narradas por inspirados poetas y sostenidas largamente por la tradición, y buscaron respuestas a partir de la observación de la naturaleza y de la deducción racional (Logos).
Otros filósofos naturalistas
Anaxímenes, en cambio, pensó que el aire era el arché, el principio fundamental de todas las cosas. Para él, el aire podía transformarse mediante procesos de condensación y rarefacción: al condensarse, daba origen a líquidos y sólidos; al expandirse, se convertía en fuego. Así, el aire, que era esencial para la vida, era también el origen y sustento de todo lo existente.
Empédocles llevó esta búsqueda un paso más allá, proponiendo que no había un único principio, sino que la realidad estaba compuesta por cuatro elementos fundamentales: tierra, agua, aire y fuego. Estos elementos se combinaban y separaban constantemente bajo la acción de dos fuerzas cósmicas: el amor, que unía, y la discordia, que separaba. Su teoría también ofrecía una explicación a los cambios y las dinámicas de la naturaleza.
Finalmente, Demócrito introdujo una perspectiva radicalmente nueva con su teoría atomista. Según él, todo estaba formado por partículas diminutas, indivisibles e invisibles llamadas átomos, que se movían en el vacío. Estas partículas, al combinarse de diferentes maneras, daban origen a la diversidad del mundo. Con esta idea, Demócrito eliminó la necesidad de explicar los fenómenos naturales mediante fuerzas sobrenaturales, apostando por una visión puramente materialista y mecánica del universo.
El poeta Hesíodo narró el origen del universo a partir del linaje de los dioses. Allí nos cuenta que en un principio solo existía el Caos, pero de él surgieron Gea (la tierra) y Eros (el amor). De Gea surgió Urano, el dios del Cielo, que gracias a Eros se unió a Gea, que dio a luz a los gigantes de cien brazos, la raza de los poderosos titanes y los cíclopes. Estos últimos se rebelaron contra Urano y, por esta causa, fueron encerrados en el Tártaro, el lugar más profundo de los Infiernos.
Ofendida, Gea incitó al más joven de los titanes cuyo nombre era Cronos (el tiempo), a destronar a su padre. Cronos fue advertido por el oráculo que uno de sus descendientes lo destronaría, por lo que devoraba a cada uno de los hijos que salían del vientre de su esposa, Rea. Esta, para salvar a uno de sus hijos -Zeus- lo parió secretamente de noche y por la mañana llevó a Cronos una piedra envuelta en pañales que el dios del tiempo se apresuró a devorar.
Cuando Zeus fue grande y se enteró de la verdad, decidió acabar con el Titán, su padre, quién se ha comido a los hermanos que le precedieron. Preparó una poción que lleva consigo, y se dirigió allí donde su padre tiene su morada, frente a frente, y valiéndose de la astucia, invitó a su padre a beber de la copa que le ofreció. El Titán, que desconocía sus intenciones y que ni siquiera sabía que este era su hijo accedió y de un trago tomó todo el contenido. Al rato comenzó a sentirse mal, tanto que de pronto abriendo su boca vomitó a todos los hijos que durante el inicio de los Tiempos había tragado: Hera, Hades, Poseidón...Esto dió origen a una guerra que duró diez años. Cronos tuvo el respaldo de sus hermanos los titanes, pero fueron vencidos por Zeus y los suyos. Tras la victoria Zeus repartió el gobierno del mundo, quedándose con el cielo y otorgándole el mar a Poseidón y el inframundo a Hades. Fue inventor de las estaciones del año, y


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